Sí, estoy embarazada. Otra vez. Madre soltera de mi segundo hijo, y esta vez por lo privado.
Y aunque la emoción me sacude el cuerpo como la primera vez, el camino ha sido muy distinto.
Si has llegado aquí porque estás pensando en ser madre soltera por elección, o porque ya lo eres y te planteas ampliar la familia, quiero contarte mi historia. No porque tenga todas las respuestas, sino porque compartir nos hace sentir menos solas.
Ya conté cómo me quedé embarazada de mi primera hija gracias a la Seguridad Social, en el cuarto intento. Fue un camino largo, emocionalmente intenso, y muy transformador. Y aquí estoy de nuevo, contando cómo llegó este segundo bebé. Esta vez, desde la reproducción asistida por lo privado y en el tercer intento.
Volver a empezar… con más conciencia
Tomar la decisión de buscar un segundo hijo siendo madre soltera fue diferente. Ya no partía de cero, ni en logística ni en emociones. Ya sé lo que es criar, amar, cuidar… Pero también sé que el deseo de dar un hermano o hermana a mi hija venía de un lugar muy profundo y sereno. No fue una decisión impulsiva, ni tampoco racional. Fue de las que se sienten en el cuerpo.
Y con ese deseo claro, empecé de nuevo. Tomé la decisión cuándo mi hija tenía casi un año y medio y, me quedé embarazada justo antes de cumplir los dos. ¡Y menos mal! Porque creo que si espero unos meses más, me hecho atrás… porque vaya dos años.
Intento 1 – IVI Manacor / IVI Palma: entusiasmo que se desinfla
El primer intento lo hice en IVI, elegí este centro porque era de los que mejor reputación tenía y, aunque era el más caro, ofrecía un centro en Manacor por lo que me iba a ayudar a horrar tiempo de caminos y dinero en gasolina. Al principio, me sentí animada: tenía más recursos, podía elegir la clínica, venía con experiencia previa y muchas ganas. Además, me dieron bastantes esperanzas sobre qué es más fácil el segundo hijo que el primero y que ya no tenía ovarios poliquísticos tras el embarazo…
Pero pronto empecé a notar que algo no encajaba.
Me sentí una paciente más, con protocolos cerrados y poco espacio para mi historia. Me costaba encontrar cercanía en las consultas, respuestas claras, o simplemente sentirme acompañada. Es difícil ponerlo en palabras, pero cuando estás en un proceso tan íntimo como este, el trato humano marca la diferencia. Y IVI al final era como la seguridad social… cada día un ginecólogo diferente que no se sabía tu historia ni tu historial, y un tratamiento igual para todos, sin adaptarse a cada mujer.
El resultado fue negativo. Pero no perdí la esperanza y quise dar otra oportunidad.
Intento 2 – IVI Manacor / IVI Palma: dudas que se acumulan
Aun así, decidí intentarlo una segunda vez en la misma clínica. Pensé: «quizá ha sido mala suerte, quizá la próxima será distinta».
Pero no lo fue. Volví a tener la sensación de estar en una cadena de montaje. Y lo peor: no me quedé embarazada, pero tampoco me sentí cuidada, es más, salí del segundo intento sabiendo que ese no iba a ser. ¿Por qué? Porque el día de la inseminación me hicieron esperar más de una hora para entrar a consulta… cuando siempre resaltan la importancia de llegar puntual para que el esperma esté en las condiciones óptimas.
Salí de ese segundo intento con una mezcla de frustración, culpa y decepción. No por no haberlo conseguido, sino por sentir que había tirado el dinero, por no elegir bien la clínica.
Además de todo ello, lo de la clínica en Manacor… de poco servía en el primer intento pude hacer ahí dos consultas y en el segundo solo una. Añadiendo al precio, todo el tiempo perdido en caminos y gasolina.
Parar para escucharse
Y entonces paré. Sabía que quería seguir, pero quería buscar otras opciones. No sabía si seguir, ni dónde.
En IVI dejé claro mis críticas, pero de poco sirvió. Cuando vieron que no iba a seguir con ellos, me llamaron para una última consulta con «mi ginecóloga», ginecóloga que no me realizó ninguna de las dos inseminaciones ni cuadró en ninguna de las visitas de todo el proceso. ¿Y cómo fue esa visita? Terrorífica. De repente, tras mis «acusaciones» de la espera de una hora y mis dudas sobre si había alguna posibilidad de que fuera bien tras ese intento, empezaron a «detectarme» cosas, para que las culpas fueran mías.
De repente dar el pecho era un problema, mi peso también, me diagnosticaron sin pruebas tener resistencia a la insulina… e insistieron en que me viera un nutricionista de su confianza y en que empezara a tomar suplementos y cosas varias como probióticos.
Mi sensación fue de que quería tirar balones fuera y darme las culpas a mí, así que me tomé el verano de por medio mientras empecé a buscar otras opciones de clínicas.
La maternidad en solitario es una elección muy consciente. Y cuando decides volver a intentarlo, sabiendo lo que implica criar, sostener, amar en plural… necesitas que todo lo demás esté a la altura. Y yo necesitaba otra mirada, otra forma de hacer.
Intento 3 – Wilson Fertility: sentirme en el lugar correcto
Buscando opciones nuevas, llegué a Wilson Fertility. Desde el primer momento, la diferencia fue abismal.
Me escucharon. Me explicaron cada paso. Me sentí acogida, no juzgada, no con prisa. Me dieron confianza sin falsas promesas. Y eso, en este proceso, vale oro.
El protocolo fue personalizado. Todo tenía sentido. Me sentía dentro del proceso, no al margen.
Es más, cuándo estábamos a punto de iniciar el primer tratamiento, me surgió un viaje y tomamos la decisión de pararlo para que no tuviéramos presión «de las fechas» para realizar el intento. Mientras fui a un endocrino a resolver mi supuesta resistencia a la insulina y demás, y adivinad… no existía.
Esos meses sí que los dediqué a cuidarme un poco más, perdí un poco de peso gracias al DEA de Ringana y también tomé unos probióticos además del ácido fólico. ¿Tuvo algo que ver? Quién sabe…
Y entonces… pasó.
Me quedé embarazada.
A la primera.
Todavía lo escribo y me emociona. Pero lo mejor no fue quedarme embarazada, fue la atención que recibí.
Todas las consultas fueron con la misma ginecóloga, el día de la inseminación fue un domingo porque era el día que mejor cuadraba en mi ciclo, y con mi ginecóloga. Al llegar tenía poca agua dentro, y me hicieron esperar 10 minutos mientras me dieron una botella de agua para que bebiese. Nada que ver. No había prisas, sí había atención personalizada.
¡Gracias Mar Vidal y Wilson Fertility!
Madre soltera de mi segundo hijo: un embarazo diferente, a otro ritmo
Estoy viviendo este embarazo desde otra perspectiva, con menos tiempo para pensar y más cansada y plena a la vez.
Y ahora, con una peque de 2 años y medio que ya me entrena cada día en el arte de ser madre por duplicado, me siento profundamente agradecida.
Para ti, que estás pensando en este camino
Si tú también estás en un proceso de reproducción asistida, o pensando en repetir maternidad siendo madre soltera por elección, quiero decirte algo muy simple:
Escúchate.
No todos los caminos son iguales. No todas las clínicas te van a hacer sentir bien. Y no siempre sale a la primera pero es importante elegir bien y sentirme bien con tu elección.
Pero si lo deseas de verdad, y te cuidas en el camino, algo dentro de ti ya está creciendo.
Y si necesitas compañía, aquí estoy. No tengo fórmulas mágicas. Solo una historia más que puede resonar contigo.
Gracias por estar aquí.
Gracias por leerme.
Y gracias, vida, por volver a sorprenderme.

Hola!he sido madre hace 3 meses y siempre había soñado con tener embarazo múltiple,pero no se dio.Y si,yo casi salí del paritorio pensando en no tener un solo hijo.En mi caso,si decido dentro de un año volver al proceso,tengo clarísimo que repetiré clínica IRAGA,en Compostela,porque me hicieron sentirme comodísima y siempre me atendieron las mismas personas.Estoy absolutamente de acuerdo:que las clínicas te traten como una persona en una situación delicada,que te escuchen y se adapten,y no como un número,es parte fundamental del proceso.Espero repetir….
Un saludo!
Belén
¡Mucha suerte Belén! Y enhorabuena a las clínicas que te hacen sentir así
Buenos días, yo estoy en ello también, bueno ya estoy embarazada pero con muchas dudas y muchos miedos por si podré hacerlo. No sé si podré ya que también tengo una niña de casi dos años. Quería hacerlo y darle un hermanito o hermanita pero ahora se me está haciendo un mundo. No cuento con casi ninguna ayuda, salvo personas que he ido conociendo y bajo pago. No sé….un lío
¡Mucho ánimo! Mi hijo llegó hace dos semanas y ha ido todo mucho mejor de lo esperado. La peque lo ha entendido genial y lo único es controlar el exceso de amor jajaja ¡Enhorabuena y mucha suerte!
Enhorabuena, y me alegro muchísimo de que fuera todo mejor de lo esperado. El amor se duplica, se triplica y se multiplica por lo que una quiera. Gracias y de nuevo, enhorabuena a ti también.